#Retención #AprendizajeActivo #ParticipaciónEstudiantil

No recordamos lo que vemos. Recordamos lo que hacemos.

Índice

Una buena historia te cautiva. La ves hasta el final; te atrapa. Contar historias ya era una forma de captar la atención. Pero seamos sinceros: unos días después, ¿qué queda de ella?

Mirar, incluso cuando algo nos cautiva, sigue siendo observar desde fuera. Y lo que observamos a distancia se desvanece. Lo que permanece es lo que hemos vivido desde dentro: una situación por la que hemos pasado, un gesto que nos hemos visto hacer, una respuesta que hemos dado por nosotros mismos. El vídeo que nos enseña es aquel en el que participamos.

Este es el segundo superpoder de Stoodeo: sitúa al alumno en el interior del contenido, como protagonista de la experiencia.

Aprendemos viviendo, no solo recibiendo explicaciones

Nuestra memoria es perezosa con lo que recibe, pero generosa con lo que experimenta. Dos mecanismos bien documentados lo explican. Cuando tenemos que elaborar una respuesta por nosotros mismos en lugar de leerla, la recordamos mucho mejor: es el efecto de generación. Y cuando buscamos información en nuestra mente para actuar, la consolidamos en la memoria en lugar de limitarnos a releerla: es la recuperación activa.

En otras palabras: un vídeo que muestra las cosas con claridad informa. Un vídeo que te involucra, te hace actuar y te permite verte haciéndolo enseña. El primero ocupa tu mente durante un instante. El segundo deja una huella duradera.

Formar parte del contenido, en lugar de observarlo desde fuera

El gran cambio con Stoodeo es el lugar que ocupa la persona. Se integra en la escena: sobre el mapa, dentro del diagrama, junto al objeto o en el centro de la situación. Ya no está delante del tema, sino dentro de él. Y desde dentro no se limita a recibir: actúa.

Para el alumno, este cambio lo transforma todo. Adopta tres formas, y cada una refuerza el aprendizaje a su manera.

Ya no se limita a recibir conocimientos: los experimenta. Y el alumno que los experimenta se convierte, a su manera, en docente: aprendemos especialmente bien cuando mostramos lo que sabemos hacer.

En la práctica: el mismo vídeo, primero como espectador y después como participante

Pensemos en una situación habitual en muchas profesiones: aprender a mantener el control en un momento de tensión con un cliente, un paciente, un usuario o un compañero de trabajo.

Versión pasiva. Explicas la actitud adecuada: mantener la calma, escuchar, reformular y rebajar la tensión. Es correcto y está claro. El alumno asiente, cierra el vídeo y, cuando la tensión aparece de verdad, vuelve a sus reacciones habituales. Ha visto cómo hacerlo, pero nunca se ha visto haciéndolo.

Versión vivida. Lo sitúas en la escena, en el centro de la situación, en el lugar de quien debe responder a una persona irritada. Representa su reacción y la vive. Después se observa: identifica en la pantalla el momento en que su tono cambió, señala lo que podría haber hecho de otra manera y repite la escena. Ha vivido una situación de tensión, se ha visto afrontarla y se ha corregido al observarse. Eso es lo que permanece.

El mismo contenido y la misma duración. Una versión muestra cómo hacerlo; la otra permite vivirlo.

Stoodeo te sitúa en el centro del tema

Ahí es donde la aplicación despliega todo su potencial. Un vídeo de Stoodeo es un espacio en el que entras y participas.

La inmersión te sitúa dentro del entorno, de la escena o del diagrama. Desde ahí interactúas con el contenido: lo muestras, lo anotas y lo manipulas. Y te ves haciéndolo, lo que te ayuda a progresar. Cuando cedes el turno al alumno, este dispone de todas esas posibilidades: entra, actúa, se observa y vive el tema desde dentro.

Tus alumnos ya no se limitan a ver un vídeo: están en el centro de la experiencia. Y lo que hemos vivido lo recordamos.

Y esto se aplica a todas las profesiones

Siempre que quieras que el aprendizaje perdure, entrar en el contenido lo cambia todo.

El conocimiento sigue siendo tuyo. Vivirlo desde dentro es lo que permite pasar de comprenderlo a aprenderlo de verdad.

Invítalos a participar

Elige una explicación que compartas a menudo. Encuentra el momento en el que podrías invitar a la otra persona a entrar en la escena, en lugar de explicárselo todo de principio a fin. Abre Stoodeo, crea ese momento en el que viva el contenido en vez de limitarse a observarlo y publícalo.

Verás la diferencia en sus rostros: ya no se limitarán a mirarte, sino que estarán contigo, en el centro de la acción.

Tu primer vídeo con Stoodeo es gratis.